CELEBRANDO LA VIDA

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TONY CASTELLANOS CON EL COLECTIVO SENDERO DE LUZ

9.8.13

Son débiles para defenderse y por eso decidieron atacar

9 de Agosto de 2013 a la(s) 6:0
Lafitte Fernández / Analista político

Si abandonáramos ese deporte de pelearnos por algo diferente, cada cuatro días, El Salvador sería otro. Pero para que eso ocurra, quizá necesitamos nuevos psiquiatras que nos saquen de la espesura en la que un día nos peleamos, y el país se paraliza, porque no hay magistrados de la Corte de Cuentas .Al día siguiente, hay que quitarse las pedradas en la calle porque alguien protesta para que se le reconozca su papel en la historia. Los tiranos son más eficientes. Las democracias son menos eficientes. De eso no hay duda. Pero no hay derecho a agudizar la confusión haciendo de una democracia un sistema sin autocontrol, donde la oscuridad no sea muy distinta de la luz. En ese momento es cuando nos perdemos todos. El problema de los excombatientes es que piden una indemnización de $10,000 y una pensión vitalicia de $700 en el momento más inoportuno. Las finanzas públicas no pueden aguantar un golpe de esa naturaleza. No es aceptable ni real pedir esa cantidad dinero, al menos en este momento.


La idea de los excombatientes es inoportuna. Pero también el método que usan para asegurarse su futuro: la nueva iglesia de este país no pueden ser, jamás, las grescas. No es época para que las calles se conviertan en carnicerías humanas. Pero si me preguntan si la petición de los excombatientes, de cualquier bando que sea, es justa, tengo que escribir que sí. Y me terminó de convencer una historia periodística que elaboró TCS sobre un excombatiente, casi ciego, quien perdió un ojo en un combate. A él le toca llegar a su casa y engañar el estómago tomando agua porque no tiene nada que comer. Tiene 73 años. Quizá por su edad lo despidieron de una empresa de seguridad y ahora, cuando le va bien, puede comer algo una vez al día.

Ahora creo que el vocabulario de esos excombatientes no es el de la irracionalidad ni el de la oscuridad.

Lo que les pasó a esos excombatientes es que el final de la guerra que vivieron no fue para ellos un nuevo inicio. Más bien, el país entero los ausentó de su memoria, a pesar de que fueron poder. Lo fueron por las armas que llevaron consigo pero, de alguna manera, hay que reconocer, sin mezquindad, que de la refriega que sostuvieron entre ellos, nació un país diferente. Surgió una democracia más moderna en la que se les tomó como un capítulo final, aunque sin paga. Quedaron como meros mascarones a quienes nadie les dio, siquiera, las gracias.

Si nos ponemos en el pellejo de esos excombatiente, el resultado es triste y agraviante. Los enseñaron a organizar su propia muerte. Quizá hasta los educaron solo para resolver problemas mediante el combate. Pero ahora que quieren aplicar lo que les enseñaron para que algunos de ellos no se mueran de hambre, se los llevó la trampa, como decía mi abuela. Tengo la impresión de que, si a los excombatientes, se les pregunta por qué tomaron las calles, responderían como Hart: “Estábamos demasiados débiles para defendernos, así es que atacamos”.

Pero ahora esos excombatientes deben saber que, aunque el país les reconozca que fueron engañados cuando los tomaron como solución final de una guerra, no hay dinero para satisfacer lo que piden. Y quizá no lo habrá en mucho tiempo. Pero el resto debemos comprender que no podemos seguir actuando, frente a los excombatientes, con cinismo activo: tenemos una deuda con ellos, y hay que pagarla. ¿Cuándo? No lo sé. ¿De cuánto? Tampoco lo sé. ¿Cómo la pagaremos? Menos aún sé responder a eso. Pero esa deuda hay que pagarla. De lo contrario, no seríamos más que una generación indolente.

2 comentarios:

Fredy Ramón Pacheco dijo...

Quienes tienen la deuda con ellos, podrias señalármela? y cual es esa llamada "democracia moderna"? con las mismas oligarquias en el Poder...la misma corrupción...la misma inconstitucionalidad.....y a quien llamas excombatientes porque los cabecillas que ni combatieron sino pasaron escondidos o en el exterior son los que tienen pensiones vitalicias hoy dandose la buena vida en cargos impensables para los "patria o muerte"...'¡¿?¿?

Anónimo dijo...

Los verdaderos deudores creo que se robaron el dinero de las pensiones y las utilizaron ara las campañas de los partidos a los que pertenecen